Filosofía

Nuestra Institución Educativa “Santa Ana” es expresión del hogar de Santa Ana y San Joaquín, padres y educadores de María Santísima, Madre de Dios. Este modelo de familia educadora, transmisora de valores, de  justicia, libertad, búsqueda de la verdad, amor - solidaridad, igualdad, responsabilidad y paz, constituye la fuente inspiradora y la finalidad del ideal educativo de las hijas de Santa Ana.

El ideal educativo de las hijas de Santa Ana configura a la Persona como criatura de Dios a su imagen y semejanza, y, como un ser corpóreo - espiritual, digno y trascendente.  También, considera a la Educación, un proceso multidireccional que tiene como fundamento a Cristo y por el cual  se humaniza y personaliza al Ser Humano en sociedad. Así, la  Sociedad se entiende como una  integración de personas cuyo núcleo fundamental es la familia, donde se ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia. Y, finalmente, el  Estilo de Formación que tenemos está basado en la obra educativa de nuestra Congregación, orientada a vivir el Evangelio e incrementar la Fe, dando una Formación Integral Personalizada en un ambiente de familia a imagen de la Familia de Santa Ana.

Así, este ideal educativo busca en nuestras estudiantes, el desarrollo de capacidades, habilidades y valores, para su inserción e integración adecuada y crítica en la sociedad; capaces de afrontar los incesantes cambios de la sociedad, forjando una cultura de paz que busque el bien común,  supere la pobreza e impulse el desarrollo sostenible del país.


Carisma y Espiritualidad

Nuestro carisma se expresa en una espiritualidad propia basada en la experiencia del Pueblo de Israel al que perteneció Santa Ana Madre de María Inmaculada. 

Santa Ana será, de ahora en adelante, la figura que imprime una fisonomía determinante en la vida del Instituto. En efecto, su presencia comunica al carisma ya en acto en la primera inspiración, una finalidad bien definida y una espiritualidad propia vivida en: Espíritu de Pobreza, espíritu de Familia y Donación Materna.

a.    Espíritu de Pobreza:
Entendido ya por Madre Rosa no sólo como pobreza de bienes materiales, sino sobre todo como desprendimiento de sí misma, para acoger a Dios.
El Espíritu de Pobreza está resumido en estas siete virtudes que orientan nuestra labor educativa: fe, esperanza, caridad, sencillez, prudencia, humildad y mansedumbre.

b.    Espíritu de Familia:
Cada  miembro de la Familia Aneña es una realidad constituida  por personas que, en una respuesta de fe a un llamado carismático común
y consciente de ser parte de ella, estrechan vínculos de amistad en la caridad fraterna y alimentan la esperanza de alcanzar un mismo Ideal. La presencia de Santa Ana, madre de la Inmaculada, es la que confiere a la comunidad su característica de hogar, puesto que la familia de la Virgen es su modelo inspirador. Este mismo “espíritu de familia”  con un acento completamente maternal y paternal, estará en el alma de la  Actividad  Apostólica.

c.    Donación Materna y Paterna:

    De su madre Santa Ana se deja educar para:
    •    Ser en  el  mundo como  ella,  signo de  los lineamientos maternos y paternos de Dios.
    •    Ser continuadores de su misión materna y paterna, participando vitalmente de la fecundidad de la Iglesia.
    •    Hacer propios con sensibilidad humana y solicitud materna y  paterna la alegría y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres.
    •    Consolar con corazón de Madre  y  Padre: Ternura, acogida y gozo son los lineamientos de su rostro junto con un sano realismo.
    •    Donarse sin límites y sin recompensas en el sacrificio silencioso y escondido con un amor que no excluye "quedar victima de su entrega".
    •    Cultivar y respetar la vida, sirviendo a Cristo en sus miembros: abierta a un amor que perdona, rica de paciencia, creativa.


    En la familia de  la santa madre de María Inmaculada no puede haber otra óptica, otro estilo y otra ley sino la donación materna y paterna del servicio a la vida. Este modo nuevo, creativo y diverso, Rosa lo ha realizado ya en casa Madre desde los orígenes del Instituto. (M. R. M .  pg. 133) “… Dichas niñas recibirán además del alimento gratuito, también la instrucción adecuada a su estado, y abriga la ilusión de que un día serán buenas madres de familia y buenas ciudadanas” (C. 10/ 11/ 1867 a Vincenzo Rovera Alcalde de Piacenza)

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